Acto 12 de Octubre - 1
De Gleducar, http://www.gleducar.org.ar
Correspondiente al año 2002
Introducción
Hoy 12 de octubre se celebran 510 años de la llegada de Cristóbal Colón a estas tierras. Después de 72 días de navegación, el marinero Rodrigo de Triana divisó Tierra. Este acontecimiento cambió la concepción que se tenía del planeta y provocó algo que ni siquiera Colón había imaginado: la unión de dos mundos.
-Para presidir el acto, recibamos respetuosamente a nuestra bandera de ceremonia.
La música enaltece el espíritu y más aún se traduce el sentir de un pueblo como lo expresan los versos del Himno Nacional Argentino.
-Entonemos sus estrofas
-Mucho se ha escrito a lo largo de más de quinientos años sobre este acontecimientos. Su conmemoración es objeto de distintas actitudes. Esas actitudes transitan desde la apología de la conquista hasta el duelo por los millones de indígenas sacrificados en su altar. Por eso los invitamos a reflexionar juntos a través de las siguientes palabras:
El 12 de octubre de 1492, impropiamente llamado Día de La Raza, Cristóbal Colón descubrió el Continente Americano al tocar tierra en la isla de Guanahaní, llamada por el almirante: San Salvador.
Fue un descubrimiento y un encuentro.
Antes del arribo de Colón ningún blanco había visto un indio, ni viceversa, si es que se rechaza la tesis de que pudieron haber venido a América otros navegantes. En todo caso fue un descubrimiento mutuo. Y al mismo tiempo un encuentro de múltiples culturas representadas por los españoles y los indígenas.
La hazaña de Cristóbal Colón no tiene precedentes en la historia de la humanidad. Con el descubrimiento del Nuevo Mundo se aportó a España un Continente de riquezas de toda naturaleza y la gloria de modificar los conocimientos geográficos existentes para la época.
Pero los 510 años nos importan en tanto marcan la historia de la incorporación de América al resto del mundo, en tanto señalan el comienzo de una nueva y conflictiva etapa -en muchos aspectos todavía no resuelta- en la vida del continente; cabría entonces preguntarnos hoy cuál es el camino que debe seguir el continente americano para integrarse en el mundo sin necesidad de renegar de sí mismo.
Para sentir América:
- no alcanza con hablar en castellano
- ni pasar todas las cuentas a Colón
- ni colgar en el salón un manto raro
- cargado de color, bordado con las manos.
- Para sentir América
- no alcanza con decir qué tierra bella,
- qué paisaje, cuánto verde, cuánto sol,
- qué buen aire de este hotel de cinco estrellas...
- Hay que vivir en su pellejo
- hay que subir el barrio viejo
- y desde ahí sentir América.
- Hay que aguantar la nube gris
- debajo del techo de cinc
- para decir así es América...
- Hay que abordar la caravana
- de los que no tienen nada
- y desde ahí sentir América...
-Para dar por finalizado este acto, despedimos a la Bandera de Ceremonias.
Otra versión del mismo Acto
Queremos hoy rendir homenaje al pueblo indio de Latinoamérica, y para ello nada mejor que referirnos al descubrimiento de América, fecha elegida para celebrar nuestra nacionalidad, para reivindicar el componente indígena, tantas veces olvidado. Ese es el carácter que tiene hoy nuestro acto.
Iniciamos el mismo recibiendo a nuestra enseña patria.
Entonamos las estrofas de nuestro Himno Nacional.
La situación Latinoamericana actual tuvo su origen en el siglo dieciséis, cuando arribaron a esta tierra los conquistadores españoles y decidieron imponer su cultura. A continuación un alumno de …………………………….. leerá la siguiente reflexión.
"EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA."
Las culturas precolombinas merecen evidentemente ser conocidas y difundidas con mayor amplitud. Las excavaciones realizadas por los arqueólogos nos llenan de asombro y nos maravillan, mostrándonos a pueblos de gran sensibilidad espiritual, artística, religiosa y humanística. Lo hasta ahora arrancado a la selva que sepultó y resguardó sus ciudades, nos muestra una faceta de la humanidad poco conocida; sus calendarios, más precisos que los de uso actual, nos dan sólo una idea somera de sus profundos conocimientos matemáticos, geométricos y de astronomía. Su arquitectura, sus obras de arte, sus cerámicas nos deslumbran y nos muestran que conocían la divina proporción.
El descubrimiento de América tuvo dos fases; la primera fue su hallazgo por el "hombre blanco", llevada a cabo por el Almirante genovés Cristóbal Colón y, la segunda, la conquista del territorio realizada por Hernán Cortés, Pizarro y Vasco de Gama, entre otros. La conquista se hizo masacrando parte del pueblo aborigen, matanza que lamentablemente persistió a través de los siglos; hoy en día, continúa y el "hombre blanco", en nombre de un afán de progreso, sigue quitándole tierras al habitante de América y, lo que es peor aún, sus derechos.
El Continente americano es tan rico, tan potente que despierta la codicia; ahora los conquistadores de la actualidad, no buscan el oro de sus entrañas o las joyas de sus emperadores, sino el petróleo, los fabulosos productos de su tierra ubérrima. Como en los lejanos tiempos de la conquista, no se le da participación a sus verdaderos dueños. La conquista produjo una ruptura cultural; se le impuso al aborigen una lengua, una religión y una cultura que le eran totalmente ajenas, se lo recluyó en las llamadas "reservas" o en zonas que los conquistadores les cedían graciosamente, como una limosna.
Se creó así un apartheid para los verdaderos dueños de la tierra, mientras los intrusos se apoderaban de todas sus riquezas. Esta aberrante actitud aún está vigente hoy en día; a quien todo le pertenece, todo se le niega, es la única raza en el mundo que se extingue. Fue y es uno de los crímenes de lesa humanidad, del hombre contra el hombre. Los tesoros aborígenes fueron arrancados de su sitio, trasladados como trofeos de conquista y, más tarde, instalados en museos del mundo entero. Lo que nadie pudo llevarse fue al Hombre de América; en él quedó vibrando el sello de sus viejas civilizaciones, su latente poder creativo en busca de exteriorización. Quedaron también las obras de aquellas colosales culturas cubiertas por la selva, que en la medida que se van recuperando, nos muestran sus maravillas y develan su historia.
El descubrimiento de América cambió la faz del mundo, de su cultura, de su geografía, de su historia, de su arte; fue un catalizador que promovió cambios enormes en todas las latitudes, en especial en Europa.
Para Latinoamérica y para el resto del mundo, el cosmos de estas civilizaciones, el espíritu autóctono americano marcó y sigue marcando un hito brillante que perdurará en la cultura de los pueblos hasta el último instante del último americano, o sea para siempre.
Malinche fue la hija de un cacique indígena que actuó como interprete entre el conquistador de México, Hernán Cortes y las distintas tribus indígenas. Ella posibilitó el triunfo del español en contra de su propio pueblo. Alumnos/as de ………………………….. leerán el poema de Gabino Palomares,
La Maldición de Malinche
Escrito por Gabino Palomares Del mar los vieron llegar mis hermanos emplumados eran los hombres barbados de la profecía esperada. Se oyó la voz del monarca de que el Dios había llegado y les abrimos la puerta por temor a lo ignorado. Iban montados en bestias como demonios del mal iban con fuego en las manos y cubiertos de metal. Sólo el valor de unos cuántos les opuso resistencia y al mirar correr la sangre se llenaron de vergüenza. Porque los dioses ni comen, ni gozan con lo robado y cuando nos dimos cuenta ya todo estaba acabado. En ese error entregamos la grandeza del pasado y en ese error nos quedamos trescientos años esclavos. Se nos quedó el maleficio de brindar al extranjero nuestra fe, nuestra cultura nuestro pan, nuestro dinero. Y les seguimos cambiando oro por cuentas de vidrio y damos nuestra riqueza por sus espejos con brillo. Hoy en pleno siglo XX nos siguen llegando rubios y les abrimos la casa y los llamamos amigos. Pero si llega cansado un indio de andar la sierra lo humillamos y lo vemos como extraño por su tierra. Tú, hipócrita que te muestras humilde ante el extranjero pero te vuelves soberbio con tus hermanos del pueblo. ¡Oh, Maldición de Malinche! ¡Enfermedad del presente! ¿Cuándo dejarás mi tierra? ¿Cuándo harás libre a mi gente?
Debemos seguir insistiendo en el recuerdo de una lucha, de una memoria colectiva que no podemos perder, porque de esa manera perderíamos un pedazo de nuestra historia. De historia maravillosa que tuvo la felicidad de la lucha y que fue lo que posibilitó esta libertad que hoy tenemos. Para reflexionar sobre esto escucharemos un fragmento de un Reportaje realizado a Víctor Heredia en el cuál se le pregunta acerca de la memoria colectiva.
¿Qué sentimientos te movilizan para componer rescatando en todo momento la memoria colectiva?
Víctor Heredia: Las mentiras, las falacias con las que se nos pretendió informar y no educar, son abrumadoras. En el caso de la conquista, se nos ha mentido indiscriminadamente. Con un desparpajo que a mí me avergüenza. Nos dijeron que había sido beneficiosa para el continente y en ella perdimos más de cincuenta y cinco millones de hombres. No creo que ningún etnocidio pueda ser beneficioso y mucho menos del que tiene semejante magnitud. Con la conquista se vieron caer las más grandes culturas del mundo existente hasta ese momento.
Se nos dijo que éramos el nuevo continente y Europa el viejo cuando en realidad es al revés. La diferencia es que los europeos enfrentaron con una violencia indiscriminada la pasividad y la inocencia de quienes vivían en nuestro continente. Gente que había encontrado una propuesta comunitaria maravillosa como lo fue el Tawantisuyu por ejemplo. Debemos recuperar la memoria ancestral porque es parte de la cultura que se perdió. Es obviamente la guía cultural que nosotros debiéramos tener en el continente, en lugar de este pensamiento eurocéntrico con el que nos han formado.
Esa cultura ancestral habla concretamente de la relación individuo- tierra, que nosotros no tenemos y aunque esto parezca un pensamiento retrógrado en las épocas que corren, cuando hablo de memoria no pienso en el aspecto museístico, sino que pienso en el futuro.
Damos por finalizado el acto despidiendo en silencio y con respeto a nuestra enseña patria.