Artículo para Campo Grupal
De Gleducar, http://www.gleducar.org.ar
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Gleducar, de sueño a realidad
En el hemisferio sur. En el país de la ciudad más austral del mundo. En Argentina, el país donde la naturaleza fue buena por los dones dados a la tierra y donde el diablo hizo de las suyas al darnos la coherencia como pueblo. Allí donde nos conocen por los opuestos. Allí aparece Gleducar.
Un proyecto educativo que toma la filosofía de la comunidad del software libre y la transpola a la comunidad docente. No es mucho más que eso... Lo interesante está en los detalles.
Los detalles dicen que es un proyecto que enaltece la colaboración, enseñando a crear, compartir y utilizar recursos educativos libres. Que utiliza la tecnología de la forma más humana que podemos quienes estamos en él.
En palabras de Juanjo Conti, uno de los fundadores del proyecto, este sueño comenzó de esta manera:
El proyecto Gleducar nació alrededor del año 2000 en charlas y reuniones entre amigos linuxeros del LugCOS y hablando sobre temas de educación, filosofía, política e informática.
Tengo recuerdo muy lindos de aquellos días. Todos vivíamos en algún pueblo del Departamento San Martin. Yo era de Carlos Pellegrini, también Joel (Lorenzatti) y Tristán (Beltramo). Adrián (Staffolani) vivía entre Cañada Rosquín, donde daba clases y San Martín de las Escobas, donde viven sus abuelos. Otra de las personas que nos acompañaban, Flavio Stroppi, vivía en Landeta. Si bien no eramos muchos en el grupo había personas de distintas edades, yo y Joel teníamos 15 años, Tristán veintialgo, Adrián llegando a los 30 y Flavio pasándolos. También había un par de alumnos de Adrían de 13 años, Santiago González y Alexis Mionis.
Entre nosotros formábamos ese pequeño grupo de usuario de GNU/Linux que dimos en llamar LugCOS. A pesar de que algunos kilómetros nos separaban, casi todos los fines de semana (y algunos días de semana también), nos las arreglábamos para encontrar en Cañada o en Pellegrini para comer un asado, pizzas o pastas, jugar al ajedrez y pasar largas horas charlando o probando cosas en la computadora.
Una noche, en la casa de Flavio, Adrián nos contó de su deseo de empezar a usar GNU/Linux en la escuela donde trabajaba, daba clases de informática y de filosofía. Todos tiramos ideas, y Adrián en su cuadernito hacía anotaciones. El regreso siempre era luego de la hora de cenar. Volvíamos cansados, algunas veces me tocaba volver manejando, otras tirado atrás de la camioneta, casi dormido entre cajones vacíos. Esa noche todos volvimos muy contentos. Había sido un buen día.
Algunos pocos meses o semanas más tarde sucedió lo que yo recuerdo como el puntapié inicial de Gleducar. Como otras veces el LugCOS se reunía. Por lo general nos reuníamos en la casa de alguno de nosotros, no teníamos un lugar físico, aunque siempre quisimos uno. Esa noche la reunión era en Pellegrini y habíamos conseguido prestado un local muy chiquito que un recién nacido partido político de la localidad había alquilado para hacer sus reuniones. La comida era pizzas y teníamos con nosotros una notebook que tenía cargada una versión de GNU/Linux sin entorno gráfico. La usábamos para escribir ideas, cosas que luego pondríamos en nuestro sitio web. Esa fue la noche en que, en un local prestado, con una máquina humilde, un grupo de amigos empezó a esbozar ideas que más tarde se convertirían en el Proyecto de Software Libre y educación más grande de Argentina.
Yo era el webmaster de nuestro sitio web en internet, y una tarde mientras organizaba el contenido cree un directorio para poner estos contenidos que estábamos desarrollando. A modo de juego, y sin pensar que perduraría pensé en lo que hacíamos: educar con GNU/Linux..GNU/Linux.. GL..Educar..Gleducar :-D
Lamentablemente yo no estaba todavía en Gleducar en esos días, me sumé algo más tarde en el año 2003 cuando la presencia en Internet nos permitió salvar las distancias que existen entre Buenos Aires y el sur de Santa Fe (unos 400km).
Si bien hacía muchos meses que ya estaba en la lista de correo de Gleducar, realizaba mis aportes entusiasta y aprendía de mis pares con ese vínculo; puedo decir que el gran despegue se dio en Junio de 2004 cuando pude compartir la primera capacitación docente en la ciudad de Totoras.
Tanto que me hizo recordar una de las “22 leyes inmutables del marketing”, que había estudiado años atrás: “Sin el dinero suficiente, una idea no puede despegar del piso”.
La cosa era así. En ese año, Gleducar logró apoyo económico de la cooperativa Agricultores Federados Asociados, un grupo de productores sojeros del sur santafecino y noroeste bonaerense.
Los tiempos pasaron y el apoyo comenzó a desvanecerse. Otras fuentes aparecieron y en el año 2006 recibimos un aporte de un instituto nacional a través de una cooperativa de la zona de Santa Fe.
Logramos la personería jurídica como asociación civil. Expandimos los servicios vía web que ofrecíamos desde el sitio. Realizamos muchas capacitaciones. Pudimos comprar un servidor para hostear nosotros mismos los servicios, otro servidor de aplicaciones en esquema de Clientes delgados[1] y una decena de computadoras clientes para este equipo. Un cañón de proyección y muchas otras cosas con las que podemos dictar capacitaciones cómodamente.
Hoy Gleducar está dictando la CSE[2] en distintos colegios, preparando la capacitación a distancia para formar a los formadores que dicten esta misma CSE en otros lugares donde no podemos llegar por las distancias. Renovando el sitio web, que es un wiki y que recibe más de 5000 visitantes diarios.
Posiblemente esto mismo sea lo que se pueda hacer en Gleducar en un futuro próximo, solo que en mayor grado. Tal vez podamos capacitar a muchos docentes para que, a su vez, capaciten otros docentes y eso comience a notarse fuertemente en el mapa de nuestras escuelas.
Tal vez ya tengamos una cantidad de patrocinadores que nos permita formar un staff profesional que se encargue del día a día de Gleducar y eso logre mayores y mejores proyectos.
En los últimos años he notado que la mayor capacidad de adaptación a estas modalidades se suele dar en las escuelas que están mal asistidas por el estado. Cosa que desgraciadamente, ocurre mucho en mi Argentina.
Creo que en los próximos años, Gleducar irá teniendo un perfil mucho más comprometido con los que menos tienen. No por descuidar a la educación privada, que en Argentina tiene una importante población estudiantil[3], sino por poner especial atención en las escuelas públicas que más desatendidas estén.
Una visión -parcial- de la educación argentina
La aclaración del subtítulo no es más que un necesario descargo de responsabilidad que me permita ser coherente con el resto de mis palabras, así como con las palabras que numerosamente he pronunciado en distintos foros y/o listas de correo.
Es posible que los mayores errores en términos de políticas educativas de nuestro país, radiquen en desconocer las características puntuales del grupo de docentes que la compone. En Argentina, tenemos alrededor de 10 millones de alumnos en el sistema educativo[4]. También tenemos más de medio millón de docentes[5]. Evidentemente, estamos hablando de un sistema gigantesco.
Una regla (tal vez no escrita) de las instituciones, dice que la capacidad de re-crearse a si misma es inversamente proporcional a su tamaño.
Esto sucede, posiblemente, con todos los sistemas educativos, pero en Argentina, el tamaño y las décadas de falta de políticas educativas que promuevan el desarrollo y crecimiento intelectual del país, han derivado en un sistema enfermo y difícil de corregir. Por lo menos carente de intervenciones comprometidas en los aspectos de base: libertad, legalidad, desarrollo...
A continuación, quiero desarrollar algunos problemas que encuentro en el sistema educativo argentino y la forma en que creo que Gleducar puede ayudar a revertirlos... o ya lo hace. Siempre recordando que soy parte de esos docentes y que, por eso, soy tan responsable como cada uno de ellos.
Docentes como células
En esta analogía quiero que piensen en como actúa una célula. Esta no decide lo que hace, sino lo hace solamente, está en su naturaleza, en su razón de ser. La célula se nutre del ambiente que la rodea, no lo genera, solo absorbe de él. Tampoco se coordina con las otras, solo hace su trabajo, su misión para la cual existe, algo recibido como legado.
El docente argentino fue capacitado y titulado en un sistema educativo altamente conductista, donde el poseedor de la totalidad del conocimiento era el profesor que lo capacitó; ergo, ahora el poseedor es él y, por lo tanto, actúa en consecuencia.
El sistema educativo, verticalista por naturaleza, es quien le dice lo que debe enseñar (cosa que no está del todo mal), pero ante la falta de que el mismo le diga “cómo” enseñar, el docente se ha acostumbrado a obedecer ciegamente a lo que las editoriales le dicen... a través de los libros de texto, claro está. Posiblemente el caso más típico de la Falacia (o argumento) de autoridad[6], que tiene nuestra sociedad actual. Tendemos a aceptar lo escrito, por el simple hecho de estar impreso.
Esto lo ha vuelto totalmente dependiente de empresas que definen el como y acentúan la característica de “conducto” por el cual los conocimientos provenientes de una instancia “superior”, pasan por el y llegan al “destinatario”, sus alumnos.
El docente no crea conocimiento, no construye ideas como ejemplo a sus alumnos, para que éstos descubran su potencial creativo, se limita a repetir la fórmula “que si sirvió para él, servirá para los que lo sucedan”.
El detalle más terrible de este punto, está en que la falta de comunicación de nivel científico entre los docentes, es casi nula, por lo tanto, no se puede detectar, salvo que observemos a varios docentes en su hábitat.
El desgano, una enfermedad altamente contagiosa
No puedo imaginar tamaña fuerza de voluntad que tenía Sísifo[7] para seguir intentando subir la piedra, aunque sepa que los dioses mismos lo habían condenado a un castigo imposible de superar.
¿Cómo pedirle a un docente que imite semejante hazaña?
Permítame el lector realizar un juego de creación libre, donde nos situemos en el punto imaginario que nos permite ver la vida de una persona, a través del tiempo:
Un adolescente toma una las decisiones más importantes de su vida, adopta la carrera docente y comienza su capacitación de grado, sigue su vocación y todo su entusiasmo se enfoca en el momento en que podrá dedicarse plenamente a enseñar.
Luego de completar esta preparación básica, se anota en el listado de ingreso al sistema, donde debe competir con otros docentes... que tienen mucho más puntaje que él[8]. Cuando consigue una asignación sin otros concursantes (generalmente en los lugares más inhóspitos), ya está listo para comenzar el trabajo.
En su primera asignación se encuentra con una escuela altamente descuidada por el ministerio de educación, con problemas edilicios, con problemas de conducta de los chicos, con autoridades que se han resignado a que no se puede ir contra la corriente y es menester “aguantar”, hasta conseguir un establecimiento mejor.
Luego de estoicos años de trabajo, nuestro joven docente consigue un lugar más cercano a su domicilio para trabajar, incluso en mejores condiciones laborales (claro, ya tiene algunos puntos más en su legajo, entre los años de docencia y un poquito porque nunca dejó de tomar cursos de postgrado) . Así que abandona rápidamente su primera asignación, cual gacela que percibe la cercanía del león hambriento.
Ya para este momento nuestro héroe, siente que conoce todo lo que se necesita para tener éxito en la docencia. Tiene experiencia de campo, tiene cursos realizados y nota que está mucho más “afilado” que sus compañeros de trabajo... y directivos. Tan así es esto, que toma la decisión de salir a buscar más horas de trabajo, aún a costo de tener que dejar de realizar cursos de posgrado. Que consigue un poco más fácil todavía, ya que los años siguen siendo benévolos con su puntaje.
Luego de algunos años más con múltiples asignaciones laborales, nuestro amigo tiene más de 40 horas semanales al frente de sus alumnos. La verdad es que ya no le queda mucho tiempo para preparar las actividades didácticas. Ya se ha casado, tenido hijos y entre esto y su pesada carga horaria, no siente demasiadas ganas de innovar o presentar proyectos de avanzada.
De esta manera siguen pasando los años, hasta que un día se da cuenta que con los puntos acumulados por su antigüedad, no solo puede cobrar mucho más[9], sino que también puede concursar para un cargo directivo. Nunca le gustó el trabajo administrativo, pero sacó cuentas que de esa manera cobrará algo menos que con sus más de 40 horas semanales, pero trabajará mucho menos. Así que concursa... y gana.
Al ingresar a su cargo directivo se encuentra con algo que le resulta conocido, como volver al principio, pero con otro cargo. Una escuela en estado de abandono, chicos con serios problemas de abandono también, docentes sin sentido de la identificación con el colegio y un inspector de zona inexistente, salvo para venir cada cierto tiempo a controlar que los papeles del colegio estén en orden.
Si bien en un primer momento recuerda lo que sentía al tener su primer asignación luego del profesorado, la pesada carga de lidiar diariamente con los problemas del cargo directivo donde no sabe como dirigir a sus docentes, le va enseñando a que es mucho más simple cumplir con lo que los inspectores le piden y mantener su foja de servicio lo más limpia posible. Así pasan los años y cada día le resulta más fácil lidiar con todo y ocuparse de lo urgente, pero nunca de lo importante.
Sucede que un día se suma a una corriente política de su zona, que luego de ganar las elecciones “le consigue” un ascenso como inspector de zona. Para ese momento su felicidad es tal que no se da cuenta que no puede hacer otra cosa que obedecer a sus superiores con puestos políticos que le dicen que no se meta a innovar, ya que los objetivos de esta administración son otros y hay que aguantar. Así que nuestro amigo se limita a seguir controlando que sus colegios tengan los papeles en regla y a disfrutar de un sueldo que de alguna manera le permite vivir tranquilo, tener su auto, mantener a su familia... y mirar para otro lado. Total... ¡el trabajo no es lo más importante!
Esta historia, si bien es solo producto de una digresión mía, no está tan alejada de la realidad.
Hace unos años, un director de un colegio en el que trabajé, me dijo: “Los colegios caen por lo administrativo, nunca por factores educativos”.
El sistema educativo premia la permanencia, no la excelencia. Si así no fuera, tendríamos un sistema de puntaje basado en logros obtenidos y proyectos concursados. De esa manera un docente recién recibido, pero brillante, podría ganarle un concurso a un docente cansado de hacer su trabajo. De la misma manera que sin importar la antigüedad, un docente que se destaque por sus cualidades y calidad pedagógica o conceptualizadora podría tener premios tales como años sabáticos para la preparación de un proyecto de investigación, escribir un libro (que luego sea distribuido con licencia libre por el ministerio mismo), etc.
Lejos de esto, el sistema educativo actual, solo premia la capacidad de no destacarse, de no meterse en problemas, de no innovar, de llegar a horario sin importar “para que”... de permanecer.
¿Y las buenas noticias?
Algunas pocas personas de mi entorno más cercano, saben lo que otras solo intuyen levemente... tengo una enfermedad incurable... que se llama optimismo.
Tal vez fruto de esta enfermedad tan rara es que pueda ver una luz al final del camino que “puede” servirnos para salir de este maquiavélico círculo vicioso.
Sucede que con un sistema tan decepcionante, surgieron algunos casos de algo que podríamos llamar “contrafóbicos institucionales”. Y son docentes que se cansaron del sistema que tira para abajo, de solo ocuparse de lo “controlable” y se decidieron a producir el cambio en su espacio de trabajo, con las herramientas que tiene y con lo que puede. Son personas que se decidieron a torcer el sistema todo lo posible, sin que se rompa. Que buscan aprovecharse de las fallas, agujeros no regulados que les permitan aplicar cosas útiles para mejorar día a día en la tarea de las aulas.
Gleducar es solo uno de los lugares donde estos docentes se agrupan para potenciarse. Por suerte, hay muchos otros lugares donde también lo hacen. Internet misma ha servido en gran medida para lograr espacios de encuentro para ellos.
Actualmente se da una conducta social recurrente, “donde el estado deja un hueco, las ONGs[10] lo ocupan”. El estado no reconoce que esto sea así, porque implicaría aceptar que no cumple con sus roles más básicos.
En casos comprobables desde la observación directa[11], vemos máquinas que el ministerio de educación nacional envía a las escuelas, con doble booteo[12], pero donde GNU/Linux es entregado mal configurado, de manera que no puede arrancar. Más allá de recibirse sin siquiera un manual del usuario, ya no hablemos de capacitación para usarlo.
Ante esta realidad que golpea uno de los derechos más universales, la libertad, muchas escuelas buscan ayuda en la comunidad del software libre para entender como funciona este software para ellos desconocido y ver de que manera pueden usarlo pedagógicamente.
Se que esto no puede parecer muy significativo, que podríamos decir: “solo algunas decenas de escuelas en un sistema de medio millón de docentes”. Pero como dije antes, soy un optimista. Tengo la esperanza de que estos ejemplos comiencen a copiarse.
Gleducar y sus problemas
Esto de que muchos hablen de Gleducar como “EL proyecto del software libre en Argentina”, suele ser pesado muchas veces. También es altamente agradable, debo reconocer.
Desde el año 2000 hasta el actual 2008 ha pasado mucho. Hemos cometido muchos errores, muchas veces perdimos el tiempo en proyectos que luego no dieron frutos, desperdiciamos recursos por ignorancia sobre cuestiones técnicas, sociológicas, culturales y filosóficas. Pero de todas maneras el saldo sigue siendo bueno.
Hoy hay una comunidad alrededor de Gleducar, hay mucha gente que conoce la existencia del proyecto y que lo considera importante.
Tal vez una de las mayores fallas que hemos cometido, ha sido no aprender a acercar más gente al núcleo central de Gleducar. No hemos sido suficientemente claros en el mensaje como para formar un “core team”[13] suficientemente cohesionado y productivo como para llevar a Gleducar al siguiente nivel.
Muchas veces encuentro personas que me hablan de lo bueno que está Gleducar, de que usaron varias veces materiales disponibles en él. O de lo mucho que aprenden con las discusiones que se hacen en la lista general. Muy pocos de ellos se asocia formalmente a Gleducar, ni hace donaciones para que puedan hacerse cosas, ni han realizado aportes al material disponible en el wiki.
Hay algo que hace muchos años se me ocurrió llamar “el docente vampiro”, atribuyéndome a mi mismo esa característica inicial. Suelo contar que así comencé a acercarme al software libre, tratando de nutrirme de todo lo que había disponible, saciando mi sed de conocimiento con tanto disponible en la red. Luego de un cierto tiempo, comencé a notar algo que ya percibía en mis clases:
Dar, es mucho más gratificante que recibir.
Así que comencé a ayudar a otros con las cosas que había aprendido... sin dejar de aprender nuevas cosas.
Desgraciadamente, creo que esta “regresión del vampiro”, no se da tan frecuentemente como quisiera. O tal vez solo lleva más tiempo de lo que yo creo.
Luego de estos años en Gleducar, creo que si hubiéramos hecho mejor las cosas, hoy tendríamos una ONG profesionalizada, tendríamos un core team con dedicación exclusiva o semi exclusiva que pueda cobrar por su trabajo y generar muchos más y mejores resultados. Creo que si hubiéramos hecho las cosas mejor, hoy estaría abocado a formar uno o más sucesores en mi rol de presidente de Gleducar, en vez de ver como reorganizarnos. Creo que si hubiéramos hecho mejor las cosas, hoy Gleducar estaría siendo consultado por algunos ministerios en metodologías de implementación del software libre en las aulas. Pero no lo hicimos.
Hicimos lo mejor que pudimos, con el conocimiento que teníamos y con la firme voluntad de mejorar lo existente. Si no salió algo mejor, es porque es un HLQP[14].
Y finalmente...
Muchos se acercan a Gleducar preguntando que hacemos, como logramos, cuanto nos lleva, que planes hay, etc. Mi pedido encarecido siempre es el mismo, “acercate y hacelo”.
Gleducar es de todos, lo hacemos todos, no hay grandes diferencias de jerarquía. O la jerarquía existente la da las ideas y el trabajo.
Esto es así. Es software libre. Los usuarios son quienes deciden lo que sirve y se queda, como lo que se va a ir al arcón de los proyectos inútiles.
- ↑ http://es.wikipedia.org/wiki/Cliente_delgado
- ↑ http://wiki.gleducar.org.ar/wiki/Capacitacion_situada_en_la_escuela
- ↑ Según el INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censo), en el año 2005 (medición más cercana), el 25,2% de los alumnos del país, van a escuelas privadas.http://www.indec.mecon.ar/nuevaweb/cuadros/5/z030109.xls
- ↑ Fuente INDEC, http://www.indec.mecon.ar/nuevaweb/cuadros/5/z030109.xls
- ↑ Fuente INDEC, http://www.indec.mecon.ar/nuevaweb/cuadros/5/z030110.xls
- ↑ http://es.wikipedia.org/wiki/Argumento_de_autoridad
- ↑ En el infierno Sísifo fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio (La Odisea, xi. 593).
- ↑ El sistema de puntajes está vigente para la asignación de puestos en el sistema educativo estatal. En el caso de las escuelas privadas, no tiene efecto y se compite por características más cercanas a la contratación general fuera del sistema educativo (presentación de curriculum vitae, entrevistas de distintos tipos, exámenes médicos, etc.)
- ↑ Si bien no es exactamente igual en todo el país, sí es muy similar en casi todas las jurisdicciones. La escala de incremento de sueldo en base a la antigüedad comienza otorgando un 10% al año de comenzar y culmina con el 120% luego de 24 años de servicio.
- ↑ http://es.wikipedia.org/wiki/Ong
- ↑ El plan PROMSE provee máquinas a las escuelas con Windows XP ® y Mandrake Linux 10.1 preinstalado. Siendo que esa versión de Mandrake es extremadamente vieja y está mal configurada. Recomiendo leer lo que dice el plan y lo que dice uno de los empleados del ministerio de educación de Córdoba. A continuación, los enlaces:http://www.me.gov.ar/promse/http://www.grulic.org.ar/lurker/message/20071023.232557.71091ac5.it.html
- ↑ http://es.wikipedia.org/wiki/Doble_booteo
- ↑ En ambientes de desarrollo de software, se suele llamar así al grupo de confianza que toma las decisiones para el presente y futuro del proyecto.
- ↑ Hacemos Lo Que Podemos». Se trata de un acrónimo que comenzó en el CaFeLUG (grupo de usuarios de Capital Federal. Argentina), refiriéndose a que lo que hay es lo que se pudo hacer, con el doble sentido de: “no pidan más que esto” y “miren cuanto que podemos”.