Ciudadanía desde las nuevas tecnologías

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EL ESPÍRITU DEL HACKERISMO EN LA ESCUELA: Rendijas para pincelar la democracia desde la e-ciudadanía Agustín Fontaine Castelló

SÍNTESIS: El siguiente trabajo propone a lectores docentes y responsables de instituciones educativas un recorrido posible para la aplicación de las TICS en espacios de aprendizaje. El camino de análisis comienza desde el presupuesto de que el actual problema no es sólo el de la siempre nombrada brecha digital sino también el de una brecha institucional donde prácticas modernas enseñadas en la escuela no logran convivir con un nuevo tipo de sujeto, al que llamo sujeto hipertexto. Los pasos siguientes nos llevan a analizar lo que algunos autores gustan llamar la ética del hacker, entendiendo que la vivencia hacker conlleva toda una manera de concebir el desarrollo de los ciudadanos en ámbitos participativos. En tercera instancia me sirvo de la noción de e-ciudadanía o ciudadanía digital a partir de la cual planteo al educador-educando como activista en función de la defensa de los derechos humanos. Finalmente, en cuarto lugar, retomo la denuncia y el anuncio planteado en el ciberactivismo para velar por una democracia más participativa que representativa donde el reconocimiento a la propia palabra (y a la palabra de la propia tribu), y la rederización de la esfera pública se proponen como opciones irrenunciables.

1. Pensar la escuela en tiempos de brecha institucional

Quienes trabajan especialmente en escuelas o en similares espacios educativos formales se sienten muchas veces avasallados por la irrupción de las tecnologías de la información y la comunicación (en adelante: TICS) en la vida de sus alumnos1. Tal vez de más esté decir que enseguida muchos se embanderan en contra aludiendo principalmente a la dispersión de la atención, a la imposibilidad de memorizar contenidos y al plagio de información. La palabra quejosa de estos actores nos ha hecho creer muchas veces que hoy trabajamos con niños/jóvenes incapaces de cumplir con los objetivos que como docentes nos proponemos. Echadas las culpas nos resulta entonces fácil mantenernos en un modelo de enseñanza moderno, donde el alumno demuestra que sabe repitiendo algo bastante parecido a lo que el docente dijo o transcribiendo, palabras más, palabras menos, la linealidad del texto estudiado. La pregunta es qué pasaría entonces si cambiamos el foco de atención dejando de pensar en la culpabilidad o no de las TICS para los procesos de aprendizaje y comenzamos a verlas como objetos que, nos guste o no, están en las conciencias y en los modos de pensar de los alumnos. Es decir, no nos importará ahora pensar en las bondades o maldades de tecnologías de inicio del siglo XXI sino en qué hacen las instituciones escolares con eso que ya está2. ¿Qué es eso que ya está? Lo que está es la declaración de la horizontalidad del saber como trofeo de esta nueva era donde la difusión de los conocimientos ha renunciado a esperar el momento en que la autoridad decida cuándo y qué enseñar y, en cambio, ha dado vía libre al acceso de los contenidos, a la desjerarquización de los saberes y a la hipertextualidad. Usaré tres términos para explicar lo anterior: googlear3, wikiniños y sujetos hipertextos. La vía libre al acceso de los contenidos tiene su mayor exponente en la web que, como es sabido, recibe cada día millones de nuevos textos publicados por sujetos independientes, grupos, escuelas, universidades, organizaciones y corporaciones de múltiple rango. Poco a poco gran parte de los recientemente nombrados quieren estar presentes en la web para dar a conocer su accionar y su identidad. Hoy los niños que llegan al sistema educativo saben que no necesitan que la maestra/profesora o el maestro/profesor les den los textos donde están contenidos los conceptos ¡ellos pueden googlear y enseguida tienen millones de propuestas sobre el tema que investigarán! Alguien dijo que los saberes circulan por fuera de la escuela. Pues bien, parafraseando, podríamos decir que los saberes circulan por Google, por mencionar uno de los motores de búsqueda en web más utilizados. En segunda instancia nos encontramos ante wikiniños. Los últimos años desarrolladores han tomado el término hawaiano wiki wiki, que significa rápido, para plantear un nuevo modo de construcción de los conceptos, basado en el trabajo colaborativo de los participantes de una comunidad wiki. Estos pueden ver y modificar conceptos a fin de ampliar o dar mayor claridad a la definición actual. Lo característico de esto es que, además de la socialización de los contenidos, se produce la construcción de los mismos desde la red, donde importa que alguien comparta lo que acaba de descubrir. Nuestros wikiniños quieren tomar parte en la construcción de los conceptos y no quieren sólo repetírselos a alguien que se los da. Además de nuestros niños googleantes y de nuestros wikiniños, los alumnos son sujetos hipertextos. La hipertextualidad se entiende como palabras claves dentro de un texto que son a la vez enlaces electrónicos con otro texto donde pueden estar anclados diferentes enlaces electrónicos y así ofrecer la exploración casi infinita. Podemos decir que el hipertexto rompe las fronteras desarmando la secuencialidad previsible y abre campo a nuevos horizontes de interés. En palabras de P. Peña y M. A Peña

“el hipertexto tiene la potencialidad de liberar al lector de la dominación lineal y (...) acaba con la fantasía del conocimiento ordenado en un travasije nítido de una fuente hacia un receptor dispuesto y desprejuiciado”4.

¿Dónde quiero llegar con esos tres términos? Dejo sin responder completamente. Por el momento sólo quiero decir que en tiempos de repensar la escuela será necesario partir del joven como centro de la propuesta. Si el joven es centro él es el interlocutor válido de mayor peso. En consecuencia habremos de pensar una escuela para googleantes-wikiniños-sujetos hipertextos, al menos si no queremos seguir escuchando aquello que decía una alumna del nivel medio: la escuela es un lugar donde me enseñan lo que ya fue. En el apartado siguiente me propongo demostrar que caracterizar a los jóvenes estudiantes bajo estas tres figuras no es sólo un intento de rotular sus prácticas sociales sino la certeza de una opción ética y un espíritu que lleva a la acción digno de ser resaltado y valorizado.


2. Con el espíritu del hackerismo

Confieso que de niño me enseñaron a temerle a los hackers porque eran esa especie de niños malos que arruinaban las producciones informáticas creando virus y no sé cuántas cosas que desestabilizaban los sistemas. Sumido en la ignorancia creí siempre en esa definición hasta que el pasado año llegué a encontrarme con un texto que sostenía al hackerismo como modo de vida. De curioso compré el libro y descubrí que hacker es una persona que se dedica a programar en forma entusiasta, considerando que poner en común la información constituye un extraordinario bien. Decía esto Linus Trovalds, el autor del prólogo, de cuyas manos nació Linux, uno de los sistemas operativos de código abierto más difundidos. Leyendo a Linus descubrí que los niños malos ­­–si es que tal cosa existe, se denominan crackers y que relaciones de poder5 lograron igualar los términos hacker y cracker en las conciencias de las personas. Aclarado y reivindicado el valor del término sostengo junto con Pekka Himanen que hay una ética que sostiene el espíritu del hackerismo. Su naturaleza ética consiste en compartir y la recompensa es el reconocimiento de los iguales. El primer elemento, la naturaleza ética del compartir, puede encontrar varios puntos de anclaje. Desde la pedagogía podemos servirnos del aporte de Paulo Freire donde desde la creación de los círculos de cultura en torno a intenciones comunes se comparten caminos de búsqueda y temas de interés. En Freire el educador es educado en una situación dialógica con los otros y con el objeto de conocimiento de modo que los hombres se educan en comunión. Este sentido comunitario de la educación encuentra su satisfacción principal en el compartir los intereses a partir de temas generadores. Desde entonces se vuelve posible el planteo siguiente:

“Al ser producido, el nuevo conocimiento supera a otro que fue nuevo antes y envejeció y se dispone a ser sobrepasado mañana por otro. De allí que sea tan importante conocer el conocimiento existente cuanto saber que estamos abiertos y aptos para la producción del conocimiento no existente”6

Desde la informática la política del compartir, anclada en sistemas de código abierto y en sistemas de desarrollo desde la web, postula que la mayor importancia del compartir reside en el hecho de que hay un potencial en la idea original que puede ser descubierto y publicado por los sujetos que entran en contacto con ella. Nos interesa este modelo porque difiere de propuestas educativas del comenzar siempre de nuevo sin poder servirse del conocimiento de los compañeros o de alumnos de años anteriores. En esta línea, dos prácticas tecnológicas están en auge. De una parte el uso del software libre, de otra, la web 2.0. El software libre pone en jaque los sistemas de código cerrado donde las posibilidades de modificación y de intercambio eran limitadas a los permisos y vallas impuestas por las corporaciones. En cambio, este sistema se presenta como un mecanismo de índole democrática, donde cada uno puede participar libremente en opinar y modificar según necesidad sin depender de organizaciones de poder concentrado. La web 2.0, por su parte, se presenta como un ilimitado espacio de interacción entre los sujetos donde blogs, tecnologías wiki, podcast, edición y publicación de videos, espacios de periodismo social, sitios como MySpace o como Flickr y suscripción RSS aparecen como espacios posibles para lograr la visibilidad y la publicación de intereses y maneras de pensar7. Quizá una herencia interesante de esta concepción sea el planteo de que en el diálogo el sujeto se constituye con los otros y entonces la alteridad se vuelve un principio fundante del yo.

El segundo elemento que me interesa resaltar en el espíritu del hackerismo es la recompensa de los iguales, situación que confronta directamente con la recompensa del docente prevista en los métodos de evaluación. En tal sentido me interesa traer a colación la frustrante experiencia que cientos de veces vivimos los educandos al saber que todo el trabajo de días o meses queda minimizado en una simple lectura del docente que a lo sumo dice “excelente trabajo, felicitaciones”. El espíritu del hackerismo, insistiendo en la idea de la publicación de los caminos de búsqueda de los sujetos, entiende que cada uno tiene algo único que decir y que serán los pares quienes en la medida de sus necesidades se interesen por los contenidos. Trabaja la idea de la política del reconocimiento Charles Taylor, quien dice:

“las personas no adquieren por sí mismas los lenguajes necesarios para su autodefinición. Antes bien, nos introducimos a ellos a través de la acción con otros que nos importan, los otros significativos”8

¿Por qué me sirvo de este modelo? Simplemente porque para pensar la democracia más participativa desde el uso de las tecnologías en los espacios educativos no puedo tolerar lo que Pekka Himanen llama “un modelo cerrado que no admite ni tener iniciativa ni el ejercicio de la crítica que permite a una actividad ser más creativa y autocorrectora”9


3. Desde la e-ciudadanía

“Nuestra meta es poder dotar a los defensores de los derechos humanos de los medios necesarios para grabar, transmitir y denunciar públicamente los abusos de los derechos humanos que de otro modo pasarían inadvertidos y quedarían impunes” Witness

Planteados ya los supuestos de la necesidad de repensar la escuela en tiempos de brecha institucional donde los educandos googlean, wikipedean y se comportan como nómades hipertextuales, y presentada la ideología subyacente en los planteos de utilización de TICS en espacios educativos, me propongo ahora abogar por pensar desde esta óptica la construcción de la ciudadanía. Muchos serían los modos para plantear la formación ciudadana de los niños y jóvenes que habitan la nación. Entre ellos existe un modo más clásico, el de educación sobre la ciudadanía, que enseña contenidos teóricos a los alumnos sobre la estructura de gobierno y las consecuencias que surgen, por ejemplo, a partir del texto constitucional. Por otra parte, considero que existe un modelo más activista que discute con el modelo teórico para buscar la participación real de los alumnos en la ciudadanía. Yo elijo esta línea como marco teórico y dentro de ella el modelo de electronic-ciudadanía (en adelante e-ciudadanía) a) como acción concreta y eficiente de ser ciudadano, b) como acción preventiva que concentra en una buena acción y hace desmerecer los deseos de hacer el mal y c) como espacio de interacción con pares cercanos o lejanos.

a)Como acción concreta y eficiente

La e-ciudadanía como acción concreta y eficiente se centra en una base crítica a ciertos esquemas de enseñanza de la ciudadanía en la escuela donde la formación ética consistía en memorizar prólogos y artículos constitucionales, leyes y artículos de organización nacional e historia de la constitución a lo largo del los dos últimos siglos. La ciudadanía digital abre juego al ciberactivista ciudadano donde voces, firmas, imágenes y palabras electrónicas se presentan como gritos juveniles en defensa de los derechos. En este sentido el ciberactivismo escolar no se limita a jugar a ser ciudadano como, por ejemplo, muchas veces las cátedras proponen simular que somos legisladores y sancionamos leyes, sino que vota, escribe, protesta denunciando las falencias en el sistema para hacer llegar su voz a quienes tienen responsabilidades sociales a cargo. Sin hacer juicio sobre la totalidad de la organización, a modo de pantallazo general podemos mencionar algunas que realizan propuestas en torno a lo que vengo diciendo: Amnistía Internacional ofrece espacios de denuncia sobre violaciones de derechos humanos desde dos perspectivas: denunciar casos cercanos a los sujetos o leer casos de orden nacional e internacional y firmar, escribir cartas, afiches, wallapers, etc.10. La misma temática es encarada por Naciones Unidas a través de Human Rights Watch11. El Foro Social Mundial propone cada año un conjunto de acciones locales y globales desde donde grupos auto organizados de redes, movimientos, organizaciones deciden cómo organizar su propia iniciativa pública para un mundo de mayor equidad y menor concentración de riqueza y poder12 Desde otro campo (el cuidado del medio ambiente) Greenpeace incita a los ciudadanos, especialmente jóvenes a la ciberactividad buscando organizarse para denunciar contaminación y plantear políticas medioambientales promoviendo la legislación, ejecución de las mismas y condena a quienes incumplan13 Como estos, gran cantidad de organizaciones promueven la idea de que cada uno desde su lugar concreto puede aportar a la defensa de causas globales y locales. Se reconoce entonces el papel activo de los jóvenes en su capacidad de negociación con las instituciones y estructuras a fin ponerlas en discusión y de reformularlas en caso de ser necesario.

b)Como acción preventiva

Una de las nociones desarrolladas por el otocento italiano (siglo XIX en el pensamiento italiano) fue la noción de prevención en los distintos espacios e instituciones. Cinco espacios de reflexión trabajaron de manera particular la noción de prevención en ese tiempo: la prevención política, la prevención social, la prevención en el campo penal, la educación como prevención y la religión como prevención. Considero que este halo preventivo desde el cual se pensaban las instituciones y las prácticas sociales nos puede ser de utilidad para pensar a los jóvenes educandos. Hoy muchos tecnofóbicos atacan a las tecnologías condenándolas por pervertir a aquellos desde la pornografía y los abusos en la vida privada. Me parece interesante, sin embargo, poner en consideración que si los jóvenes encuentran diversión y utilidad en el uso de las tecnologías para la defensa de los más vulnerables y para eliminar poco a poco el sufrimiento común cambian, ellos, el foco de atención volcándolo hacia dicha causa. Tal vez haya sido esa una de las intuiciones de Don Bosco, un educador de ese otocento italiano, considerando que, desde un ambiente propositivo, si los jóvenes encuentran la belleza del bien ven como lejano y desagradable dedicar sus horas a hacer el mal.

c)Como espacio de interacción

El tercer elemento a mi parecer crucial en la propuesta de la e-ciudadanía es la apertura a la multiculturalidad. Prácticamente en todos los países los contenidos básicos comunes para la formación ciudadana en la escuela propugnan el ideal de la educación en el multiculturalismo desde el conocimiento de otras sociedades y de distintas maneras de pensar y de concebir la vida. Pues bien, la ciudadanía digital, especialmente a partir de las posibilidades que brinda Internet, critica la idea de estudiar las otras culturas como un cuerpo de textos estancos y abre, como alternativa, el encuentro con el otro de manera virtual pero desde la condición actual de ese otro inserto en una cultura concreta. Los e-ciudadanos jóvenes ingresan de ese modo al espacio de lo público para entrar en interacción con otros e-ciudadanos en foros de discusión, salones de chat y grupos de contactos, permitiéndoseles conocer otras concepciones de bien, otras intuiciones morales y otras costumbres.


4. Por una democracia más participativa que representativa.

“La esfera pública es foco de esperanza de los activistas on-line, que ven en las comunicaciones mediadas por computador una forma de revitalización del debate abierto y generalizado entre los ciudadanos y que constituye la raíz de las sociedades democráticas”14

La democracia aparece en nuestra sociedad como una base indiscutible desde la cual plantear la organización de los estados. Ésta comenzó a forjarse cuando sociedades no democráticas colapsaron desde los abusos de poder. Hoy, sobre la intuición democrática, la pregunta es qué tipo de democracia dará respuesta a las falencias actuales. Los regimenes democráticos tienden a proponer la democracia representativa, aludiendo a la necesidad de buscar actores políticos cuya función consista en ser la voz del pueblo en espacios de decisión. A los ciudadanos corresponde, entonces, elegir cada cierto tiempo a los representantes y confiar en ellos. Este modo habitualmente puede tornarse un estilo pasivo de vivir la democracia y la responsabilidad ciudadana, donde el espacio de mayor actividad tiene que ver con el momento del voto, mientras que el resto se presenta como un paréntesis en la participación sobre las decisiones. Adela Cortina propone sentar bases para una democracia radical donde el espacio de participación pueda llevarse a mayores áreas. En su análisis se sirve de la idea de que todo ciudadano debe ser un interlocutor válido porque no se presentan simplemente como receptores sino como sujetos autónomos, facultados para y con derecho a participar significativamente en tales decisiones15. Quizá ese punto no sea especialmente novedoso si nos remitimos a propuestas de democracia directa en la antigua Grecia. Lo novedoso puede presentarse en el modo desde el cual los ciudadanos intentan restaurar la democracia participativa de todos, como dotados de capacidad para afectar significativamente. Hago foco en dos ejemplos que traen a colación este nuevo modo. Al primero lo llamo Chiapas on-line. Un grupo de campesinos habitantes de la sierra de Lacandona y liderados por el subcomandante Marcos decidió lo que muchos quieren pero no se atreven: poner límites a la extranjerización de las tierras y a la explotación de las mismas. No voy a explayarme en explicar el movimiento del ejército zapatista para la liberación nacional (EZLN). Quiero simplemente mostrar una de las armas que lo sostienen todavía. Naomi Klein explica, según entiendo, a la perfección:

“una llamada global a la revolución que te pide que no esperes la revolución, que comiences donde estés, que luches por tus propias armas. Puede ser una videocámara, las palabras, las ideas, la esperanza”16

Desde la pequeñez de la revolución en casa, pero desde la fuerza de la palabra, que el zapatismo ha sabido multiplicar haciéndose visible en Internet, los activistas permiten a todo el mundo valorar y admirar este rincón sufriente de México. Como dice Rossana Reguillo Cruz: “los zapatistas y en concreto el Sup Marcos han sabido captar con precisión este sentido polifónico de lo político en los jóvenes”17

El segundo caso al que quiero referirme nos resulta al día de la fecha bastante próximo. Tiene que ver con la movilización titulada “un millón de voces contra las FARC” organizada por Oscar Morales en la red social facebook. Morales sostuvo al diario español “El País” que no imaginó un éxito semejante y que simplemente pretendía recoger firmas. El caso es que desde el sitio se organizaron para movilizarse en más de ciento setenta ciudades y se hicieron presentes en la ciudad de Bogotá cientos de miles de personas18.

Estos dos ejemplos son simplemente dos antorchas de las miles que año a año comienzan a encenderse desde el uso de TICS con el objeto de ofrecer a los ciudadanos una rederización de la esfera pública. Esta rederización debe tener tres contenidos fundamentales:

Compromiso Donde cada actor no puede desvincularse en el día a día de la participación porque considera que desligarse de la preocupación social es dejarse manipular por la fuerza de turno. Multiculturalidad Donde la intención de compartir renuncia a la idea de imponer la cultura propia y presta especial atención a la posibilidad de hacer surgir las diferentes intuiciones morales de los pueblos. Autoconocimiento como sociedad Donde aún no considerando que hay una única idea de bien que deba ser sostenida los habitantes de la aldea global parten de la base de organizar la vida en pos de eliminar el sufrimiento común.

De esta manera la posibilidad de ofrecer redes de intercambio y ayuda mutua en las esferas públicas se presenta como forma de revitalización del debate abierto entre ciudadanos y nos hace ver la potencialidad de la creatividad social en el diseño de la participación ciudadana. La e-ciudadanía abre campos para la promoción de estas redes de interconexión y captan nuestra atención sobre los modos en que encaramos nuestra vivencia democrática. La captan diciéndonos que no es lo mismo creer en una democracia donde todos juegan que en otra, de corte netamente participativo, donde nos importa ver cuánto juegan los que juegan.


Bibliografía utilizada


CORTINA, Adela, Ética aplicada y democracia radical, Tecnos, 1997

FREIRE, Paulo, Pedagogía de la autonomía, SXXI editores. Argentina, 2002.

FREIRE, Paulo, Pedagogía del oprimido, SXXI editores. Argentina, 2002.

HIMANEN, Pekka, Ética del hacker, Destino, 2002, Pág. 88.

KLEIN, Naomi, Vallas y ventanas, Paidos, Buenos Aires, 2002

MARTÍN BARBERO, Jesús. La educación desde la comunicación, Norma, Bogotá, 2003

REGUILLO CRUZ, Rossana, Emergencia de culturas juveniles, Norma, Bogotá, 2005

ORGANIZACIÓN DE ESTADOS IBEROAMERICANOS, Revista Iberoamericana de Educación núms 42 y 45

STALLMAN, Richard, Software libre para una sociedad libre, Mapas, 2004

TAYLOR, Charles, Argumentos filosóficos, Paidos, 1997.

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