Manifiesto de Simgnosis
De Gleducar, http://www.gleducar.org.ar
- Este texto, en su estado actual, no representa las ideas del proyecto
- SIMGNOSIS. Es simplemente un esbozo que requiere del aporte de nuevas miradas
- y aportes para su definición.
Contenido |
Motivaciones y razón de este documento
Me he dispuesto a escribir este artículo para definir una serie de apreciaciones e ideas con respecto al modelo educativo vigente y a partir de ello, mi intención es proponer un nuevo enfoque. Al igual que todas las concepciones personales, la mía, está alimentada por la influencia y el estudio de muchos documentos diversos, exposiciones de ideas de autores reconocidos, colegas y amigos.
Además busco con este artículo poder definir una línea de acción para el proyecto Simgnosis, una base para lo que espero, evolucione en una suerte de manifiesto de la flamante iniciativa. Este documento dista de ser perfecto y tampoco pretende serlo. La idea es que podamos basarnos en él y desarrollarlo a tal punto que la visión aquí expresada represente la de todos los involucrados en el proyecto.
La problemática actual (y de siempre)
Recetas conocidas, errores repetidos
Partimos del eje central de la cuestión: la educación. Vienen entonces a la mente las repetidas argumentaciones de siempre. Académicos y rotulados expertos en el área han definido las problemáticas, conflictos y necesidades del área cuantiosas veces. Su punto de vista generalmente aboca al análisis del modelo educativo vigente, el cual es acusado de todos los males sufridos en la escuela.
¿Acaso es este modelo actual el disparador para un deterioro tan basto de la institución educativa nacional? ¿Es posible que en un período de menos de una década hayamos logrado desterrar lo que según los expertos fue una era de instrucción sin precedentes? ¿Cuándo hablamos de educación, debemos remitirnos al presente cercano como el origen y el fin de todos los planteos?...
Vivimos en tiempos de simplificación absoluta, una época reinante por el análisis distendido de la realidad, donde todos nuestros especialistas se esfuerzan por lograr que "todo cierre", que su discurso suene como una revelación impactante para las masas. En tiempos donde la velocidad domina el ritmo de los sucesos y la vida del hombre se desdibuja entre la rutina maratónica, la información instantánea y la simpatía por el fetichismo; resulta eficiente el tragar conceptos masticados o expropiarse de análisis ajenos. El proceso crítico, como todo proceso en la era moderna de la automatización, tiende a ser suprimido o alterado. Podría decirse que la tecnificación de nuestras vidas ha engolosinado nuestras mentes con las ideas del facilísmo absoluto.
Entendiendo esta tendencia a lo elemental, deduzco que los discursos repetidos de nuestros especialistas en educación han surgido de este predominante bastión amante de pensamiento fácil. Permitámonos entonces desconfiar de nuestros expertos ("los mercachifles", citando a Roberto Di Cosmo, autor de Trampa en el Ciberespacio) por un tiempo y entreguémonos de lleno a la adversidad. Es aquí donde propongo entonces, una nueva mirada para confrontar a las dificultades de nuestra educación. Miremos por un instante hacia el lado opuesto.
La edificación de nuestro presente
Al observar a la educación, tomando cierta distancia de nuestro rol de alumnos, nos encontramos con una incontable cantidad de agentes inmiscuidos en roles de dudosa necesidad (o mala implementación). Directivos, inspectores, administradores, habladores y otros tantas posiciones del escalafón que poco tienen que ver con el contacto con la enseñanza y el aprendizaje.
Quiero creer que estos numerosos componentes de la compleja organización educativa tienen alguna relación menos indirecta con la función final de la educación. Comprendo que este gran engranaje depende básicamente de las personas que lo componen, pero es inevitable poner en tela de juicio esta gran estructura si queremos obtener algunas nociones acerca de la realidad. Entiendo que:
- Se traza una inclinada pendiente verticalista, comprendida por un incontable número de componentes, desde el Sr. Ministro hasta un muchachito recitando las vocales.
- Su existencia se sustenta en la infundada idea de que esta maquinaria funciona.
- Su gran complejidad y pésima administración a dado lugar a la supremacía de agentes innecesarios, docentes mal capacitados, especialistas en nada y los ya mencionados "mercachifles".
- Gran parte de sus integrantes ha olvidado, desecha o ignora la razón de la existencia del sistema.
- Las ideas y decisiones corren en un solo sentido.
Un panorama como el planteado no se aleja demasiado del de otras instituciones dentro del Estado y también fuera de él, pero encontramos en la educación muchas particularidades que vuelven al asunto alarmante.
La deficiencia de este gran organismo verticalista repercute directamente en la base de la misma. En otros ambientes similares que podríamos imaginar como una pirámide, se perjudica al mismo sector también: la base. Pensemos, por ejemplo, en una gran compañía productora de cemento. En su escala, la clase inferior comprendida por los obreros es siempre la menos beneficiada, que recibe la menor porción de la ganancia, la que su reemplazo no afecta la estructura y hasta en muchos casos es conveniente. Esto no nos sorprende, el fin de la compañía no tiene mucho que ver con beneficiar a los obreros. Producir buen cemento, liderar el mercado, contaminar más el planeta, pero definitivamente los obreros no serán su prioridad.
He aquí entonces la gran diferencia con la educación: ambos sistemas están diagramados de la misma forma pero en el caso del sistema educativo el último escalón de la pirámide resulta ser (al menos en la teoría) el punto central y más importante. Todo este gran aparato ha sido montado con el fin de promover el aprendizaje, aquí los alumnos deberíamos ser los destinatarios de los beneficios. Si hubiera lugar para una "compañía" que, en contradicción con el mundo capitalista, tuviera como máxima estimación a la clase obrera, esa debería ser la institución educativa.
Una aproximación conceptual a la solución
Todas las recetas y visiones apuntan en todas las direcciones posibles pero ninguna ha centrado su atención en las serias posibilidades de construir una nueva realidad, un nuevo modelo impulsado por y para quienes debería existir. Tal impulso conseguiría nivelar la situación y equiparar las posiciones.
Ha quedado demostrado en la práctica que todos los sistemas probados han fallado: algunos reprimieron la individualidad de cada alumno, otros contaminaron de burocracia nuestras escuelas y las supuestas nuevas soluciones no son otra cosa que las a reiteradas fórmulas con nuevos rótulos y adornos. Más de lo mismo.
Es aquí donde surge Simgnosis y un desafío más grande que cualquiera se pudiese haber planteado originalmente. Nuestros horizontes no deben ser solo la inclusión de el último escalafón, sino llevar adelante la idea una educación bajo un nuevo paradigma. Uno que no está totalmente delineado, lo que lo llena de posibilidades, lo que lo vuelve abierto desde el principio.
Debemos perseguir la utópica meta de invertir totalmente esa gran pirámide en pos de darle el lugar a quienes son los aprendices y hacerlos constructores de su propio conocimiento. Si actualmente sufrimos los perjuicios de una edificación vertical, ¿por qué no podemos optar por una alternativa que nos acerque a todos un poco más?.
Si conseguimos delinear una realidad que elimine las distancias que han acarreado las actuales corrientes de pensamiento, comprenderemos finalmente que la educación se consigue en conjunto y en todas las direcciones posibles. El enriquecimiento seria hacia todas las partes y las posibilidades que un modelo constructivo y abierto como el planteado conseguiría son, en realidad, incalculables.
Por esta última razón debemos tener en cuenta algo: el fin que debemos perseguir no es un fin en sí mismo, se trata en realidad de generar un espacio donde los distintos factores se complementen con el fin de crear una "condición ideal" para el aprendizaje.
Nuevos roles
Los fuertes, divididos
Las transformaciones deseadas alterarán en gran medida todos los roles de los componentes de la educación (y espero suprima algunos que considero de origen "parasitario"). De todas formas, nuestra visión debe centrarse en quienes legítimamente son los dueños de la educación y a quienes debemos intentar revalorizar. Me refiero a ellos en un principio como dos actuantes diferentes, pero que (anticipándome a mi mismo) concluiré en una necesario integración y homogenización de los roles.
Por alguna razón, docente y alumno (mejor dicho estudiante, ya que "alumno" tiene una etimología desafortunada) se han constituido como dos figuras de marcadas diferencias: uno sabe, el otro no; uno enseña, el otro no. Esta polaridad se ha marcado con más firmeza, la creencia popular que solo el primero tiene la "única" verdad ha realzado el antagonismo.
Seguramente este debilitamiento en la relación "humana", y la falta de comunicación entre las partes, han contribuido en gran medida a la situación actual: la confrontación del alumno y el docente ha permitido una formalización de la enseñanza, aproximándola a extremos de convertirla un "régimen educativo".
El intercambio de ideas, conocimientos y vivencias por igual entre las dos partes que resultaría natural entre personas que pasan gran parte de sus tiempos juntos, ha sido desplazada por criterios egoístas en los dos extremos. Muchas son las posturas, pero en este momento pienso en el docente que mantiene distancia arbitraria, quien atraviesa las clases regocijándose pensando en su próxima remuneración ó el alumno de postura hostil ó que adopta el desinterés por cualquier potencial nuevo conocimiento.
Esta desconexión es recíproca: el profesor expresa su desinterés por el alumnado en múltiples aspectos, en contrapartida, el alumno adopta una conducta de desprecio o aun peor, imita a su supuesto educador emulando su mismo desagrado por el compartir el saber.
El espejo
Ahora me pregunto, ¿son tan disímiles nuestras posiciones? ¿Es imposible construir un renovado lazo entre docentes y alumnos?. Las respuestas se encuentran en nuestra propia comunidad, en quienes impulsamos esta y otras tantas iniciativas.
Nuestro espacio ha sido construido por profesores y alumnos, espacio donde las limitaciones propias se vuelven difusas y se entrelazan con las capacidades de los demás. Estamos inmersos, tal vez sin haberlo percibido detenidamente, en una construcción de iguales características a la que debemos impulsar a nivel global.
No tengo dudas, que mirando retrospectivamente a Gleducar, encontraremos muchas de las claves para llevar adelante esta iniciativa ó al menos resultaremos evidencia que la instaurada oposición de profesor-alumno puede ser abolida cuando hay una gran idea de por medio.
Salir del letargo
Dentro de este nuevo enfoque que planteo, el rol del alumno tomará el protagonismo máximo, siendo el punto clave de toda la estructura. Los esfuerzos deben consistir en nutrir al estudiante de las herramientas que le permiten edificar su propia formación. La educación se ha caracterizado hasta el día de hoy por una fuerte imposición de dictar temas puntuales, de moldear a las personas con los mismos mínimos conocimientos en varias ciencias. Se considerando que todas las personas están atadas a las mismas realidades y para evitar cualquier profundización y personalización de la enseña, se ha optado por instruir a todos con la misma elementalidad.
¿Acaso consideran que enseñan Historia aquellos que hacen memorizar fechas a su clase ó quienes le dan importancia al recitado de la lista de presidentes electos de nuestro país? ¿Estas prácticas de "adiestramiento" se deben a la subestimación que tienen para con sus educandos?, ó lo que es aún peor, ¿estas personas que se dicen profesores de Historia, tienen un mínimo de conocimiento y/o respeto por su área de influencia?
Las grandes fallas de los estudiantes hoy en día se deben básicamente al poco interés propio (y ajeno) por el conocimiento. Somos víctimas de la falta de incentivación y creatividad de profesores que se hallan estancados en sus monótonas y reiterativas técnicas de enseñanza. Nuestra postura hasta hoy ha sido la de simple actores pasivos, nos han acostumbrado a la idea de escuchar y memorizar, leer y transcribir. Estamos presos de esta comodidad que a la luz de esta autocrítica se vuelve insoportable.
Es tiempo de romper con esta quietud y comenzar a hacer sentir nuestro peso como algo más que elementos pasivos en el esquema represivo al conocimiento en que nos han involucrado. Liberemos nuestra fuerza en conjunto, dejémonos llevar por nuestra sed de conocimiento, terminemos con esta inmovilización. Asumamos nuestro legitimo rol, hagamos escuchar nuestra visión que es tan amplia y diversa, compuesta por matices, demostremos que no existe forma de educarnos si nosotros como alumnos no somos también los artífices de nuestra educación. Demostremos que la enseñanza esquemática, dividida y elemental no es una receta válida, que no pueden ya engañarnos con su visión relajada y poco comprometida de la enseñanza y la realidad.
Llevando adelante nuestras iniciativas y proponiendo alternativas crearemos nuevas situaciones para el intercambio real del saber. Construyamos desde nuestro espacio, ahora en un rol totalmente activo, una propuesta de cambio real para la educación, que será llevada adelante por sus mismos destinatarios, impulsada por el vigor de nuestra juventud.
La visión del docente
Dentro de nuestro ideal, el profesor se ha integrado con el alumno, han desaparecido las barreras y las viejas tradiciones que los distanciaban. El docente ya no es el dueño absoluto de la verdad y su nuevo rol implica la interiorización de la inevitable realidad que él es un aprendiz también, que nunca ha dejado de serlo.
Si existe la posibilidad de alcanzar lo que comentado antes, ¿cuáles son las barreras que lo impiden?
En general, los docentes se han aferrado a la situación actual, se encuentran en sus posiciones seguras, entendiendo como actuar en el día a día. Ante toda posibilidad de alterar esa "tranquilidad" se muestran resistivos al cambio. Considero que el diálogo es la única herramienta viable en estos casos, forzar a cualquiera a hacer algo de lo que no está convencido, nos lleva inevitablemente al fracaso.
Debemos apuntar a reposicionar al docente como un guía, un referente dentro del grupo que cumple la tarea de organizar y planificar, pero también debemos desterrar la concepción que percibe al educador por sobre sus estudiantes. Esta situación manifiesta sus perjuicios cuando existe un abuso del poder o se evidencia la soberbia con la que muchos docentes proceden en su accionar. Los efectos de esta disposición dispar de los roles se ve reflejada claramente en el aula
La clase frontal como única estrategia de enseñanza reduce este proceso comunicacional, en cambio el trabajo en grupo y por proyectos, bien guiado y realizado constituye una excelente forma de aprender. Un proyecto es una forma de organizar el aprendizaje de los contenidos. Se debe planificar, diseñar y ejecutar programas de acción en el que cada uno es protagonista y participa activamente del mismo.
De esta forma, cuando el docente presenta un nuevo contenido, cada alumno le otorga un valor, un significado personal, de acuerdo con sus experiencias previas. Estos diferentes significados tienen que intercambiarse con los otros compañeros y con el docente para ir construyéndose en significados comunes.
De esta forma entablamos una relación de igual a igual entre alumnos y docentes, donde el rol de aprendiz se alterna entre ambos produciendo así una vinculación que va más allá del ambiente institucional, generando un contacto en el plano humano.
Desarrollando la práctica
El nuevo enfoque
En un principio, el proyecto Simgnosis tenia objetivos más acotados, que tenían (como su proyecto padre) una relación más directa con la informática. La idea original consiste en crear un espacio para que los jóvenes se desarrollaran en ámbito de la tecnología y la información dentro de la escuela. La propuesta era incentivar la creación de grupos de alumnos con estos intereses y efectuar actividades que tienen que ver con la programación y el desarrollo de iniciativas de ese tipo.
Con este nuevo planteo no descarto el plan original, pero si amplio sus implicancias, alcances y ambiciones. Considero que la informática no debe ser el eje central de Simgnosis, el fin del mismo debe ser el incentivar a los alumnos a proponer cambios en la educación, generar su propio espacio y revalorizar su rol dentro de la institución.
La función primordial de Simgnosis debe ser promover en los alumnos el deseo de participación conjunta y activa dentro de la educación, incentivar su espíritu crítico constante hacia el sistema educativo y respaldar todos los emprendimientos que surgiesen con dichos fines.
Es, cuando se presenta la necesidad de llevar lo planteado a la práctica, que las propuestas de la informática y el Software Libre resultan importantes. Aunque descarto la idea de pensar en estos como fines del emprendimiento, los considero medios factibles para comenzar la experiencia. Son propuestas viables donde el alumno podría verse representado, específicamente si se trabaja sobre Software Libre donde encuentro grandes similitudes entre las bases filosóficas de este paradigma y el espíritu constructivo y cooperador que debemos originar en Simgnosis.
Un espacio para alternativas
El hacer fuerte una propuesta como Simgnosis nos permitiría desarrollar otras áreas de influencia dentro de la escuela y dar lugar a: (por ejemplo)
- El desarrollo del Software Libre
- Que los alumnos impulsen cambios en la enseñanza y propongan nuevos contenidos. Como sucede con el Proyecto ROI (perdón por la autoreferencia)
- Cooperar con la comunidad local e internacional, sin distinción de edades, razas, nivel social, títulos, etc.
- Que hay muchas formas de acercarse a la verdad / perfección y que cada grupo o persona aporta la suya.
- La posibilidad de aprender de otros y que otros pueden aprender de nosotros. Nadie es todopoderoso o autosuficiente por completo.
- A propagar el conocimiento de forma libre, generando un espacio para Creative Commons o similares.
- La libertad de investigar, crear, modificar y aprender.
Objetivos globales
El proyecto buscará:
- Revalorizar la posición del educando, ubicándolo como punto central de todo el paradigma educativo
- Incentivar en los alumnos reconsiderar su posición
- Comprometerlos con su propia educación
- Darles a conocer los beneficios de una posición activa
- Contraponerse a las estructuras burocráticas, parásitos infuncionales que han destruido nuestra educación
- Derrocar el pensamiento simplista en docentes y alumnos, el adiestramiento como forma de instrucción y la educación acoplada al individualismo de la sociedad
- Introducir el trabajo en grupo, la cooperación constante y el altruismo por sobre cualquier valor mercantilista, utilitarista, interesado o meramente pragmático.
- Abolir la jerarquización extrema de la institución educativa
- Terminar con el administrador corrupto, el directivo poco comprometido, el docente ignorante y el alumno pasivo
- Estimular el sentido crítico
- Impulsar la creación de contenidos y propuesta educativas alternativas
- Crear un espacio para aglutinar alumnos con inquietudes, deseos de superación y creatividad
- Concentrar los proyectos que surjan desde los alumnos, orientados a la educación, la escuela, el conocimiento, los docentes y los mismos alumnos
- Fomentar la libre circulación del conocimiento derribando las barreras egoístas que han cercado las mentes de docentes y alumnos
- Permitir el desarrollo de contenidos libres, haciendo de nuestras escuelas "un caldo de cultivo" para la Cultura Libre.
- Investigar sobre los problemas educativos desde el lugar del alumno
- Comunicar sus visiones mediante un lenguaje a menos y con llegada al público al que apunta
- Reavivar el deseo por el debate, el pensamiento, el análisis, la cultura y, por sobre todo, LA LIBERTAD.