Psicopedagogía/Posmodernidad
De Gleducar, http://www.gleducar.org.ar
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La Posmodernidad
Elegí las siguientes características de la Posmodernidad, ya que al leer simplemente el listado me venían al recuerdo algunos hechos, palabras, situaciones, realidades.
Texto de titular
Características de la Posmodernidad
- Dimensión de vértigo y aceleración.
- Escepticismo y desencanto.
- Impulso hedonista.
Dimensión de vértigo y aceleración
A pesar de los pocos años de experiencia docente que tengo en mi haber – 6 años aproximadamente- pude descubrir un cambio notable. me refiero al aumento de la ‘velocidad’ de los cambios. Cambios políticos, históricos, pedagógicos, sociales.
La complejidad de las comunicaciones; la posibilidad de ver ‘en vivo y en directo’ una guerra, lejana o cercana; el esfuerzo que debe realizar el ciudadano para evitar ser engañado, utilizado, desechado; los innumerables e intrincados cambios que no cambian nada, sólo ‘nombran’ de modo diverso pero difícil las mismas cosas de antes. Tanto el docente y el alumno como el hombre trabajador llegan a preguntarse, a veces al borde del colapso, ¿qué es esto? ¿para qué sirve tanta complejificación de las cosas más sencillas y que yo antes conocía bien? Esta experiencia de vértigo y aceleración es contraria a la reflexión, al detenerse a pensar. Este tiempo para pensar lo tuvieron en cuenta los griegos y por eso se constituyeron en los padres de la Filosofía; no así los egipcios, sabedores de lo práctico.
También está acompañada de la sensación de fracaso y de otra sensación que en la política nos dio muchos dolores de cabeza: la idea de que si no ejecutamos las ideas del último tecnólogo- de la educación, de la política, de la economía- no vamos a salir, no vamos a poder, nos caemos del tren de los países que triunfan. Es el miedo a no poder con esta realidad. ¿Será por todo esto que hay tantos docentes con síntomas de estrés, de depresión, de falta de sentido de la vida? Porque es difícil afrontar que mis saberes ya no sirven y que debo asumir unos nuevos, pero que, a la hora de convertirme en nueva estudiante me percato de que los saberes son los mismos pero reciclados, que vienen con un diccionario aparte y que están más apretados que antes.
Escepticismo y desencanto
Es posible ver a ambos en la escuela, tanto en los alumnos como en los docentes y padres. Como la escuela ha dejado de ser el templo del saber para convertirse en el comedor del barrio, en la guardería para adolescentes con padres que trabajan mucho, es lógico que reine el desencanto, porque el docente es preparado durante años para acompañar un desarrollo intelectual y social en los alumnos; la preparación como nutricionista, detector de drogadependencias y terapeuta familiar es extracurricular. Cuánto riesgo de abandonar el propio contenido para ayudar a cada alumno en sus necesidades afectivas! Pero, al año siguiente, si pasó de año, llega el reclamo: ¿no te enseñaron esto o aquello? ¿cómo no leés? Para mí sigue muy vigente el tironeo ideológico de la escuela para la vida y la escuela cientificista. Las propuestas de los Ministerios siguen siendo científicas, rigurosas, expertas, para niveles intelectuales altos; las realidades escolares de la mayoría de las escuelas es muy otra. Tema para seguir pensando...
El escepticismo cae así de maduro, casi se confunde con la apatía, la indiferencia. Se duda de todo, pero en serio, no al modo cartesiano que dudaba PARA encontrar certezas indubitables. Esa duda no se expresa como tal, se manifiesta como mentira;, es el ‘por algo será’, el ‘cuando la limosna es grande...’ Es un juicio de intenciones de los demás. Pero es también la experiencia del dominado: se nos hace muy difícil proyectar nuevos soles frente a las perspectivas de futuro rotas o aplastadas que tenemos los argentinos. Es más, aplicamos las mismas maneras de protestar sin importar de dónde venga el dirigente de turno. Lo que preocupa es que NOS boicoteamos como país, contaminamos el ambiente, destruimos el patrimonio cultural, perjudicamos al inocente causando injusticias sin castigo... En el fondo de toda protesta no está la esperanza de triunfo, de ser escuchado y tenido en cuenta: está el fracaso, el sinsentido del esfuerzo, el escepticismo y el desencanto frente a las instituciones.
Impulso hedonista
La escala de valores de gran número de posmodernos está encabezada por el placer. Estoy convencida que el placer, la sensibilidad, el gusto, se educan. No son un caballo salvaje que nunca podrá ser montado. Platón se refiere a nuestras pasiones como a caballos que son sostenidos por las riendas de la razón. Ahí está la clave: la razón puede encaminar a la pasión. es más, la pasión puede entregar fuerzas a la razón. En fin, como somos una unidad todo ayuda a la plena realización del hombre sin desmedro de ninguna de sus dimensiones.
Ahora bien, la época que nos ocupa ha logrado hacer bajar la racionalidad al subsuelo para hacer subir al primer piso de la conciencia y la socialidad a las pasiones, desde las más blancas a las más negras. El dibujo de Quino (expresamente no uso ‘chiste’ porque no lo es; más bien es una fotografía de los últimos 100 años) es claro al respecto.
El problema no está en la espontaneidad y disfrute de la vida que hemos logrado aceptando que el ser humano tiene pasiones y sensibilidad, además de racionalidad (generalmente asociada a matemática, lógica, ciencias). El problema está en la sustitución de una por la otra. Ahora confundimos sentimientos con sensaciones (y se toman decisiones que nos afectarán por largo tiempo si no toda la vida), espontaneidad con falta de respeto, libertad de expresión con decir cualquier barbaridad.
Cuando alguien encamina su vida desde el hedonismo se hace compleja la vuelta, porque éste tiene una lógica muy distinta a la racional. El placer siempre espera más, se entra en una carrera que no tiene satisfacción plena. Lo mismo sucede cuando el hombre se deja guiar por la recta razón: también existe esa insatisfacción que lleva a seguir adelante, pero los resultados son distintos: hay control desde el orden, autodominio, claridad de objetivos honestos y saludables, hay capacidad de dar razón comprensible para los demás de las acciones llevadas a cabo. El impulso hedonista busca ser satisfecho al instante, no sabe esperar, porque no ha recibido una educación del carácter basada en la templanza - el mejor contrapeso de toda pasión-
En la escuela el impulso hedonista se traduce en el deseo de los alumnos de divertirse en el aula; se quejan de contenidos viejos (claro, la Historia, la Filosofía, la Biología y el origen del hombre), entonces muchos docentes cambian las palabras por algunas malas palabras que usan los chicos a modo de nombre. También puede verse que algunos docentes se niegan a aceptarse a sí mismos como adultos que los chicos miran como testigos de lo que dicen y hacen, así, se parecen a adolescentes grandes, que usan la ropa como las chicas pero que esperan el respeto debido y la mirada limpia. (Aquí me acuerdo vagamente de “Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, que sois la ocasión de lo mismo que repudiáis...�? Para mi caso hay que invertir el orden de mujer y varón).
Otra muestra del hedonismo es el rechazo del esfuerzo. No se hace nada que lleve más tiempo que el de un golpe de vista, se abandona la atención al docente que expresa sus ideas un poco más extensamente que las noticias. Los alumnos hacen tal esfuerzo por seguir en el sistema educativo que esperan una nota de eximición por el solo hecho de estar en clase.
Pero la muestra que más me ha impactado este año es la incapacidad de permanecer quietos y en silencio. A esta altura del siglo y teniendo en cuenta que la escuela de hoy no es ni será como la de nuestros abuelos y padres, donde ‘no volaba una mosca’ y sólo hablaba el docente porque sabía; a esta altura, digo, no espero ese mismo silencio. Mi alarma está en la imposibilidad de callar sensaciones, de callar lo que se ve por la ventana, toda idea que pase por la cabeza sale por la boca aunque no tenga nada que ver con lo que el resto está diciendo: incontinencia verbal, le llamo.
Ejemplos de vida escolar moderna
- Fragmentación del saber.
- Disposición del mobiliario.
- El modelo de docente.
La Fragmentación del saber
La fragmentación del saber sigue siendo uno de los desafíos más grandes de la educación. Cambiamos modelos, estilos, contenidos, leemos a otros autores, pero el problema sigue. Aún con la posibilidad de encarar un área del conocimiento como pareja pedagógica, seguimos escamoteando el problema: salvo honrosas excepciones, damos dos materias y las evaluamos juntas. Quizás el fracaso se deba al origen de la pareja: no es elegida, ni esperada, es obligatoria, es la tabla de salvación para seguir en el sistema. Y como trabajamos en muchas escuelas y/ o no tenemos afinidad intelectual, política, ética, pedagógica, con la pareja, decidimos evitar discusiones frente a los alumnos y nos separamos, trasladando el conflicto en vez de solucionarlo.
La disposición del mobiliario
La disposición de sillas y mesas en el aula también habla. Partiendo de la superpoblación en cada aula, y siguiendo con la escasez de recursos bibliográficos, terminamos reuniendo a los alumnos en grupos de 8, número imposible para un trabajo serio, ya que hay un solo lector del libro o la fotocopia que debe ser escuchado por los 7 restantes. si en el aula hay 35 alumnos... Con estas acciones se pierde el valor y la riqueza del trabajo grupal, porque no hay concentración ni el silencio necesario para pensar y disentir a la vez, pudiendo aportar esa diferencia. el grupo es así, el recurso frente a la pobreza, en vez de ser la solución para la riqueza intelectual.
Otro signo es que no hay un lugar determinado para el docente, teniendo que usar la silla y la mesa del alumno que faltó para poder sentarse entre el pizarrón y el primer alumno.
Sé por experiencia familiar que en ciertas instituciones, las sillas y mesas estaban permanentemente situados en grupos; el alumno ingresaba a la escuela y egresaba de ella con una experiencia de 5 años de trabajo grupal en todas las materias. Pero, lamentablemente sé que han desarmado tamaña actitud pedagógica eliminando los grupos y reemplazándolos por las tradicionales filas.
El modelo del docente
Presencia del modelo de docente transmisor. A pesar de los cursos hechos, los libros leídos y a pesar de los ejemplos de otros modelos de docentes que nos han satisfecho e inspirado, aún seguimos sosteniendo el modelo transmisor, pero con una variante: la tecnología. En vez de tiza y pizarrón usamos retroproyector, vemos películas (para ocupar las horas con otra cosa que no sea el discurso).
Hay un hecho insoslayable en la educación argentina, que es el encuentro de dos generaciones, de dos siglos en el aula: los docentes, formados en el siglo XX con muchos resabios de temáticas, métodos, recursos, y la correspondiente filosofía de la educación del siglo XIX. Junto a ellos están los alumnos del siglo XXI, posmodernos, ciberconectados, con un lenguaje propio y una perspectiva de futuro poco prometedora. Claro que el gran desafío es el encuentro, el mutuo enriquecimiento. Educar siempre fue difícil, comprometido. Quizás la solución sea aceptar definitivamente esta realidad compleja y diferente de la que esperábamos. Quizás haya que dejar caer el modelo ya terminado para empezar a armar uno nuevo con las piezas que somos. como siempre, tarea filosófica de dar sentido y rumbo a lo que está perdiéndose en el torbellino de los cambios vertiginosos que asustan.
Créditos
POST�?TULO POL�?TICA, CULTURA Y COMUNICACIÓN.
TRABAJO PR�?CTICO. PEDAGOG�?A.
PROFESORA: Beltramo, Miriam.
ALUMNA: Prof. Giannone, María Gabriela.